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Dieta

La expresión "somos lo que comemos" adquiere un significado especial cuando se padece insuficiencia cardíaca. Lo que coma puede tener un efecto directo sobre la carga de trabajo de su corazón. Siguiendo las directrices recomendadas y el consejo de su médico, puede asegurarse de que lo que coma tenga una repercusión positiva en su salud.

Quizá tenga que cambiar sus hábitos. Pero las buenas noticias son que, en general, cada vez somos más conscientes de la importancia de alimentarse de forma saludable, y se comercializan gran cantidad de alimentos con bajo contenido en grasa y sodio para ayudarle a mantenerse en forma.

Controle lo que bebe
¡Pase de la sal!
Lo malo de las grasas y el colesterol

Controle lo que bebe

Es frecuente que las personas con insuficiencia cardíaca retengan líquidos, lo que puede aumentar la carga de trabajo del corazón. Cuando esto ocurre, su médico puede recomendarle que limite el consumo de líquidos. Algunos también recetan diuréticos para librarse del exceso de agua.

Hable con su médico sobre la cantidad de líquido que debe tomar al día. No sólo es el agua, sino los zumos, cubitos de hielo, café, té y sopa. Algunos alimentos con elevado contenido en líquidos (como helados, yogures y fruta) también pueden contar en la cantidad diaria de líquidos.

Si su médico le recomienda que limite el consumo de líquido, una forma fácil de controlarlo es medir las tazas, vasos y boles que suele utilizar en casa. Llénelos de agua con un medidor y sabrá si la capacidad del recipiente es realmente la que corresponde.


Pase de la sal
El sodio (más conocido como sal) puede hacer que el organismo retenga líquido, lo que a su vez obliga al corazón a trabajar más. Esto puede forzar al corazón y también que empeoren otros síntomas de insuficiencia cardíaca.

La Fundación Española del Corazón recomienda que los pacientes con insuficiencia cardíaca limiten su consumo de sodio a 2.000 mg al día; ¡menos de una cucharadita de sal!. Para algunas personas, supone un cambio enorme, pero es importante. Afortunadamente, muchos alimentos populares se comercializan en versiones con bajo contenido en sodio, y existen alternativas saludables a la adición de sal a las comidas.

Consejos para limitar el sodio

  • Retire el salero de la mesa
  • No cocine con sal
  • Pregunte al médico por los sustitutos de la sal (no todos son buenos para pacientes con insuficiencia cardíaca)
  • Busque versiones con bajo contenido en sodio de los alimentos que le gustan
  • Consuma frutas y hortalizas frescas y otros alimentos de bajo contenido en sodio en lugar de alimentos preparados
  • Coma arroz integral o blanco, no con sabores
  • Cuando rellene la despensa, sustituya las sopas, los cereales, la mantequilla y demás de alto contenido en sodio por versiones de bajo contenido en sodio
  • Busque en el botiquín medicamentos para el dolor de cabeza y el ardor de estómago que contengan carbonato o bicarbonato sódico
  • Lea las etiquetas y aprenda cuánto sodio llevan realmente los alimentos que compra
  • Evite las mezclas preparadas, el jamón, el beicon, los embutidos, los frutos secos y aperitivos salados, las salsas para ensalada, los condimentos salados y la comida rápida

Lo malo de las grasas y el colesterol
No es noticia que las personas con insuficiencia cardíaca tienen que limitar el consumo de grasas saturadas y de colesterol. El exceso de grasas saturadas y de colesterol eleva la cantidad de colesterol en la sangre. Es el principal factor de riesgo para desarrollar otros tipos de enfermedades cardíacas que pueden contribuir a la insuficiencia cardíaca.

¿Cuánto es demasiado?
La Fundación Española del Corazón recomienda ingerir menos de 200 miligramos de colesterol al día para personas con enfermedades cardiovasculares. La ingesta total de grasa depende de sus necesidades calóricas, y las grasas saturadas deben ser sólo del 8 al 10% del total.

Diferentes tipos de grasa
Saturadas - sólidas a temperatura ambiente. Se encuentran en alimentos procedentes de animales como la ternera, el cerdo, las aves grasas y los productos lácteos elaborados con leche entera, más los aceites de coco y palma. Pueden elevar el colesterol y aumentar el riesgo de sufrir enfermedades coronarias y ataques cardíacos.

Grasas poliinsaturadas - líquidas a temperatura ambiente, se incluyen los aceites de cáñamo, girasol y soja. En cantidades moderadas pueden ayudar a reducir el colesterol.

Grasas monosaturadas - líquidas a temperatura ambiente, incluyen los aceites de oliva y Canola (nombre comercial de un aceite popular en los Estados Unidos). En cantidades moderadas pueden ayudar a reducir el colesterol.

Consejos para reducir la grasa y el colesterol

  • Elija los productos lácteos como leche, helados y queso fabricados con leche desnatada o semidesnatada
  • Quite la piel del pollo y el pavo, que contiene grasa
  • Elimine el exceso de grasa de la carne roja
  • Cocine con aceites poliinsaturados, de cáñamo y de maíz, por ejemplo.
  • Cocine sólo con yemas de huevo, o con sustitutos del huevo
  • Cambie la mantequilla por productos de bajo contenido en grasa: margarinas, pulverizadores y batidos

Última actualización: 19.10.2004



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