Sólo un médico puede confirmar o descartar si
usted padece una insuficiencia cardíaca. Tras repasar su historia clínica
y sus antecedentes familiares, el médico le hará una exploración
física para ver si presenta signos de insuficiencia cardíaca.
Para analizar mejor su ritmo cardíaco y su capacidad de bombeo, su médico
podrá pedir una o más de las siguientes pruebas diagnósticas:
Cateterismo cardíaco: Se inyecta una pequeña
cantidad de un contraste especial en el ventrículo izquierdo, y se obtiene
una imagen (angiografía) por rayos X en la que se aprecia la forma del
ventrículo izquierdo antes y después de contraerse, para medir
su fracción
de eyección (FE).
Ecografía (eco): La ecocardiografía
se utiliza para medir la fracción de eyección.
Se envían ondas sonoras que rebotan en el corazón y muestran
la estructura cardíaca interna, permitiendo interpretar la calidad
de la función de bombeo del corazón. Como normalmente la ecocardiografía
se puede hacer en la consulta, esta prueba es la forma más económica
de medir la fracción
de eyección. |
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Electrocardiograma (ECG): Registro gráfico
del ritmo y la frecuencia cardíacos. Para obtenerlo, se colocan unas
pegatinas con cables en el tórax; los cables se conectan a un monitor.
Esta prueba suele realizarse en la consulta o en un hospital. Permite afinar
la búsqueda para identificar la arritmia específica.

ECG con ejercicio o prueba de esfuerzo. Registro gráfico del ritmo
y la frecuencia cardíacos durante el esfuerzo. Para recrear la situación
de esfuerzo, se utiliza una bicicleta, un tapiz rodante o medicamentos que imitan
el ejercicio. Esta prueba ayuda a evaluar si el esfuerzo puede crear una arritmia
o empeorarla. O puede demostrar que el flujo de sangre que recibe el corazón
no es suficiente (isquemia).
Monitor Holter (ECG de 24-72 horas): Dispositivo que mide y registra
el ritmo cardíaco durante 1-3 días. Esta prueba puede hacerse
cuando el ECG no muestra la arritmia pero persiste la sospecha de que es la
causa de los síntomas.
Se colocan pegatinas con cables en el tórax. Los cables se conectan a
un monitor portátil que se puede llevar en el bolso o en un cinturón.
Registro con grabadora externa: Dispositivo que registra el ritmo y la
frecuencia cardíacos durante un mes como máximo. Durante la prueba,
el paciente lleva un aparato en la muñeca o en la cintura. Cuando nota
los síntomas, el paciente pulsa un botón del aparato, que registra
la actividad del corazón que se acaba de producir.
Registro con grabadora implantable: Aparato que controla el ritmo cardíaco
de forma continuada durante 14 meses como máximo. Este pequeño
dispositivo se coloca bajo la piel mediante una intervención que dura
unos 20 minutos y que se hace con anestesia local. Cuando nota un síntoma,
el paciente coloca un activador manual sobre la grabadora. Posteriormente, un
médico analiza la información almacenada.
Prueba de basculación: Este procedimiento simula las condiciones
que pueden producir la arritmia. Permite al médico comprender cómo
responden la presión arterial y la frecuencia y el ritmo cardíacos
a un cambio de postura, que consiste en pasar de estar tumbado a estar de pie.
El paciente se tumba en una mesa; se le da la medicación y se inclina
la mesa en diversos grados. La prueba suele durar entre 20 y 45 minutos.
Estudio de electrofisiología (EF): Puede hacerse cuando se sospecha
o se identifica que la arritmia es por aceleración. Se efectúa
en un laboratorio especial del hospital, y puede tardar 1 a 3 horas. Ayuda a
localizar y clasificar el tipo de arritmia, y a evaluar las posibles opciones
terapéuticas. Estas pruebas ayudan a localizar y clasificar el tipo de
arritmia, y a evaluar las posibles opciones terapéuticas.
En un estudio EF el paciente está sedado y se le colocan pequeños
catéteres en el interior del corazón. Se registra el ritmo cardíaco
cuando se estimula eléctricamente a través del catéter.
A menudo se compara el registro interno con otro externo (de electrodos localizados
en el tórax y la espalda del paciente) recogido al mismo tiempo.
Última actualización:
19.10.2004
