Trastornos del ritmo cardíaco
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La función del corazón es bombear sangre al resto de los órganos.
La acción de bombeo, o contracción, está coordinada por
su propio circuito eléctrico. El latido rítmico y constante de
un corazón normal desempeña un papel clave en la capacidad del
corazón para bombear y hacer circular con eficacia la sangre en el organismo.
Las irregularidades de este circuito eléctrico se denominan arritmias
o trastornos del ritmo cardíaco. Las arritmias son muy frecuentes, afectan
a millones de personas en todo el mundo, y pueden manifestarse en forma de ralentización
o aceleración de la frecuencia cardíaca. Estos ritmos cardíacos
anómalos pueden pasar desapercibidos, o dar lugar a palpitaciones (el
paciente nota los latidos o éstos son rápidos), mareos o desvanecimientos.
Una arritmia puede producir:
- Aceleración del latido (taquicardia)
- Ralentización del latido (bradicardia)
- Latido caótico o asíncrono (asincronía)
- La mayor parte de las arritmias son inofensivas, pero algunas pueden ser
graves y producir la muerte repentina por esta causa. Los recientes avances
en tecnología médica han dado lugar a tratamientos capaces de
controlar o eliminar muchas arritmias. Los nuevos tratamientos también
pueden prolongar significativamente la vida de las personas con riesgo elevado
de padecer arritmias mortales.
Las arritmias que suponen una amenaza para la vida
son:
Los ritmos rápidos y caóticos de la TV y FV reducen la eficacia
del corazón como bomba. En la FV, el corazón late de forma muy
rápida y caótica; pierde su capacidad para bombear y hacer circular
la sangre por el cuerpo y el cerebro. Si no recibe ayuda inmediatamente, la
FV se convierte en un paro cardíaco repentino (PCR), también llamado
muerte súbita cardíaca, y provoca la muerte en unos minutos.
Última actualización:
19.10.2004

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